
Agora' arrasa en su estreno en España
- El mejor estreno del año con 5,37 millones de euros.
- También es el mejor debut en taquilla de un filme de Amenábar.
- 'G-Force' ha sido la segunda más vista este fin de semana.
Si la pasada semana [Rec] 2 se convertía en el mejor estreno para una producción española en este año con 2,2 millones de euros, Ágora, lo nuevo de Alejandro Amenábar no sólo ha pulverizado este récord sino que también se ha convertido en el mejor debut de una película durante este 2009. Y lo ha hecho con una recaudación espectacular de 5,37 millones de euros durante este fin de semana del 9 al 11 de octubre.
Y todavía faltan las cifras del festivo de ayer lunes 12 que también prometen ser impresionantes. Comparándola con los otros mejores estrenos del año, le seguirían Ice Age 3: El origen de los dinosaurios, con 5,17; Ángeles y demonios, con 5,1 y Up, con 4,64 millones.
Sinopsis
Egipto, siglo IV. El Imperio Romano ha extendido sus alas por el territorio, llevando la violencia a las calles en forma de revueltas religiosas. La ciudad de Alejandría es el único vínculo que queda con el Mundo Antiguo, pero el peligro de destrucción se cierne sobre ella y su legendaria biblioteca. Hipatia, una astrónoma atea, lucha por conservar toda la sabiduría que allí se almacena con ayuda de sus discípulos. Sin embargo, sus amoríos con un esclavo cristiano se convertirán en una amenaza.
Es uno de los estrenos más esperados del año y, sin duda, el proyecto más ambicioso e internacional de Alejandro Amenábar. A medio camino entre el drama histórico, el romance y el cine clásico de aventuras, "Ágora" viaja en el tiempo hasta los últimos momentos de la Biblioteca de Alejandría, y lo hace con un despliegue estético hasta ahora inédito para un cineasta español. El director de "Tesis", "Abre los ojos" y "Mar adentro" afronta su segunda película en inglés después de "Los Otros", aportando su particular mirada a la historia, la filosofía, la ética y la guerra. Como suele ser habitual en sus proyectos, Amenábar ha escrito el guión junto a Mateo Gil, pero en esta ocasión ha cedido la labor de componer la música a Dario Marianelli.
La bella Rachel Weisz encabeza el reparto dando vida a la legendaria filósofa y matemática de origen egipcio Hipatia. La oscarizada actriz de "El jardinero fiel" es la verdadera protagonista de la película, aunque a su lado están actores de la talla de Max Minghella (Syriana), Óscar Isaac (La vida ante sus ojos), Ashraf Barhom (Paradise Now), Michael Lonsdale (Munich) y Rupert Evans (Hellboy). "Ágora" fue presentada en la edición 2009 del Festival de Cannes.
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Alejandro Amenábar tiende a destaparse como un director suicida. Su apuesta por encadenar sin despeinarse dos saltos mortales con tirabuzón doble como "Mar adentro" y "Agora", melodramón desgarrado el uno y pseudopeplum sin peplum el otro, hablan por los codos. El director de "Tesis" se divorcia de la crítica, mandándola a paseo campando a sus anchas por dos géneros tan sistemáticamente antipáticos para la prensa especializada. Amenábar es un autor diferente; no filma nucas cámara al hombro ni clava planos fijos estáticos de 40 minutos, ni redacta diálogos jeroglíficos e ininteligibles. El suyo es un cine de abierta vocación popular, de éxito, y eso a la larga ha acabado por granjearle la hostilidad de abundantes sectores de la crítica nacional.
Lo cierto es que en esta ocasión su apuesta llega aún más lejos abundando en un género con número de seguidores en franca decadencia, optimizando (y de qué manera) u presupuesto que sólo reportará beneficios si su película cala hondo en el mercado europeo o en el estadounidense. Pero el último Amenábar es mucho más que nobleza de espíritu, acumulación de loables propósitos y acabado artesanal para el recuerdo. El director de "Los Otros" vence las reticencias de los escépticos con un apasionante collage de géneros que subvierte con habilidad aritmética todos los aparatosos estereotipos del cine de romanos. "Agora" arroja luz sobre la vida y obra (menos, considerando las múltiples y justificables licencias) de una mujer extraordinaria cuyo trágico martirio cercenó de raíz una revolución científica en ciernes que quedó trágicamente interrumpida por el fanatismo y el oscurantismo arcaico del mundo medieval. Pero además dibuja una nada tendenciosa e incandescente panorámica del ocaso de la luz del mundo antiguo en una dinámica de intolerancia religiosa que socavó los mismísimos cimientos de nuestra civilización. El conflicto político-religioso emerge aquí limpio de prejuicios. Amenábar se cuida muy mucho de no simplificar la dicotomía entre el mundo cristiano emergente y el mundo pagano declinante. Su Alejandría es un vívido enjambre de odios latentes y de violencia a flor de piel que estalla en cada rincón auspiciada por los unos o por Los Otros. Quien se escandalice por el papel integrista de ciertos sectores del cristianismo primitivo que se rebele contra los libros de historia y no contra Amenábar.
Hay más: en "Agora" hay romances ahogados en el desprecio, carnicerías callejeras que elevan el nivel del suspense y la adrenalina hasta límites muy notables y, claro, es una fábula astronómica nada didáctica pero sí accesible al común de los mortales que invierte el orden natural de los factores en un relato de pasiones a flor de piel explorando la mente de una mujer asexuada enamorada del cosmos y de su privilegiada capacidad para intuir sus más profundos misterios. Amenábar sabe jugar con las múltiples lagunas concernientes a la vida y legado de la inmortal científica alejandrina.
"Agora" es cine que conjuga espectáculo, sentimiento y pseudohistoricismo en un equilibrio encomiable, presumiendo de grandioso diseño de producción y efectos visuales en el rigor inclasificable de una película que se atreve a construir el clímax en torno a una utopía astronómica condenando el talibanismo arcaico y moderno con una ficción que sabe ser de entonces con pie y medio en el ahora. Rachel Weisz y un espléndido Max Minghella (que defiende con enorme sentimiento el personaje pegamento entre la historia y la ficción) enfatizan la dimensión humana del cerebral y apasionante espectáculo. ¿Defectos? Sí, unos cuantos, la insulsa banda sonora, el redundante maniqueísmo del vestuario, algunos gruesos deslices en el esfuerzo de ambientación y el subrayado del improbable ateísmo de la sufrida heroína. Lo demás es cine grande y la constatación de que Amenábar es un excelente director que no se arruga nunca en el más difícil todavía.

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