Tucker, siempre profesional, se las arregla para hablar a los espectadores, de las opciones para mantener los insectos alejados del hogar, mientras que su colega toma una decisión que revuelve el estómago, en este caso se saca los residuos de la nariz y se los come.
Luego la señorita continúa pretendiendo que nada ha pasado. Ahora, nos preguntamos qué hay de postre.
Fuente: metro.co.uk

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